jueves, 28 de agosto de 2014

Abuelitos en pie de lucha


Abuelitos en pie de lucha

WABRE VOZ car8-jubilados y pensionados protestaron en ivss2Ayer se realizó una protesta en las afueras del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, en la adyacencias de la esquina de Salas en el centro de Caracas, organizada por el comité de Derechos de los Pensionados y Jubilados, quienes reclamaban que desde marzo de este año, no publican las listas de los beneficiados con pensiones.
Asimismo, entre otras quejas, Edgar Silva, director del citado comité, denunció una serie de contratiempos que perjudican a los trabajadores cuyas empresas presentan deudas con el organismo y estos no pueden disfrutar de la pensión de vejez.

Maestros denuncian deterioro del Ipasme


Maestros denuncian deterioro del Ipasme

Hace cuatro años el Ipasme dejó de recibir exclusivamente a docentes y sus familiares, porque amplió la atención a todo público | Foto Omar Véliz
Hace cuatro años el Ipasme dejó de recibir exclusivamente a docentes y sus familiares, porque amplió la atención a todo público | Foto Omar Véliz
8 de las 37 unidades médicas del instituto en todo el país están cerradas por falta de mantenimiento, señal
ANDREA MONTILLA K.

Elba Escobar, docente de 51 años de edad, asegura que el Instituto de Previsión y Asistencia Social del Ministerio de Educación no está realizando placas o mamografías porque los equipos están dañados. Tampoco efectúa pruebas de laboratorio por falta de reactivos, ni cuenta con suficientes médicos dermatólogos, gastroenterólogos e internistas.
Ya no dan números para citas. Sin importar si son afiliados o no, desde temprano los pacientes hacen cola para solicitar una consulta, afirmó Escobar. “Les dan prioridad a los que vienen de la calle, y a nosotros los docentes, cuando vamos a pedir cita, nos dicen que es para dentro de dos meses o que volvamos el año que viene a ver si hay”, expresa.
En el piso 2, donde se realizan mamografías, radiologías o densitometrías, los usuarios deben esperar entre uno y dos meses para una consulta. Un aviso que colocaron ayer en la recepción informa que las citas para ecografía solo se efectuarán el 30 de septiembre entre las 7:30 am y las 12:00 m. También los anaqueles de Fundafarmacia también se encontraban vacíos.
María Pérez, docente afiliada al Ipasme, acudió ayer a solicitar una orden para Dermatología. Llegó poco después de haberse iniciado el primer turno de la mañana (7:30 am), por lo que debió esperar hasta las 10:00 de la mañana para ser atendida.
“La entrada al público general ha ocasionado la congestión del servicio de laboratorio”, indicó.
Jesús Ramírez fue a pedir cita en Neumonología y se la asignaron para dentro de un mes. “Aquí en la sede de Caracas tampoco dan las medicinas a los afiliados”, advirtió.
Como el Hospital Militar Carlos Arvelo, que en 2003 amplió la atención al público general y este mes tuvo que empezar a restringirla por falta de insumos, en el Ipasme comenzaron a sentir el deterioro de los servicios hace cuatro años cuando comenzaron a atender a personas no afiliadas, aseguró otra maestra jubilada. Este instituto, sin embargo, sigue recibiendo pacientes ajenos al Ministerio de Educación.
Francisco Villamediana padece de cuatro hernias discales y no ha recibido atención. “No he logrado conseguir nada, son muchos inconvenientes. Es humillante. Se supone que debes tener prioridad porque pagaste mientras estuviste activo, pero no se traduce en eso”, señaló.
En una nota de prensa el secretario del instituto, Emilio Figueroa Lanza, informó la semana pasada que “el Ipasme atiende a 7% del total de la población de Venezuela en el área de salud”. El porcentaje equivale a casi 2 millones de personas.
Decae la atención. Orlando Alzuru, presidente de la Federación Venezolana de Maestros
calcula que solo 30% de las consultas que ofrece el Ipasme es para docentes y familiares.
“Es una aberración total que no compartimos. 6% de nuestro salario lo donamos para su mantenimiento. Prácticamente subsidiamos un servicio que debería garantizar el Estado”.
En promedio, a un docente tipo III –entre 8 y 11 años de servicio, con una remuneración de 5.181,23 bolívares– aporta 311 bolívares mensuales para el mantenimiento del Ipasme.
La situación es más crítica en el interior del país: 8 unidades médicas –de las 37 que hay en total en el del Ipasme– están cerradas por falta de mantenimiento, precisó la FVM por lo que atienden en lugares sin rayos X o laboratorios, como viviendas y planteles.
A esto se le suma que el seguro médico de los educadores sigue siendo insuficiente porque solo cubre 25.000 bolívares, añadió Luisa García Salas, miembro de la comisión gremial que estudia la problemática en el instituto. “No tenemos problema con que se abra a todo el pueblo, pero tiene que ser equitativo”.
La Cifra
300.000 docentes y sus familiares están afiliados a los servicios del Ipasme

domingo, 24 de agosto de 2014

Escasez de alimentos alienta la malnutrición y la obesidad

Escasez de alimentos alienta la malnutrición y la obesidad

Más de 28 toneladas de alimentos retenidos es el resultado del primer balance oficial a las 24 horas de aplicación de restricciones en frontera | Cortesía Gobernación del Táchira
Dudan de la calidad de la comida importada por el gobierno
Los venezolanos comen muchas calorías, pero no se nutren. La falta de productos esenciales distorsionó el patrón alimenticio que ahora debe adaptarse a lo que se consigue
Junto a las colas en los supermercados va creciendo otra fila de venezolanos: la de los malnutridos. La falta de disponibilidad y el encarecimiento de los alimentos básicos llevaron a la gente a engordar, pero no a nutrirse. A principios de año, la organización española Intermón Oxfam publicó el informe Good Enough To Eat (Lo suficientemente bueno para comer) en el que el país ocupó la décima posición de 125 naciones evaluadas con mayor cantidad de obesos en el mundo.

“La dieta del venezolano ahora es monótona y depende de lo que consiga, ha perdido calidad y se ha vuelto sumamente costosa. Si en una semana se consigue harina de maíz, comen arepas tres veces. Si se encuentra pollo, lo dividen para que rinda. Los venezolanos están comiendo pasta con olor a pollo, pero los nutrientes que le llegan no son suficientes”, afirma Maritza Landaeta-Jiménez, miembro fundadora de la Fundación Bengoa.

La experta precisa que las combinaciones de arroz o pasta con mayonesa o margarina se convirtieron en habituales porque son alimentos económicos, los que más rinden y los que más se consiguen. También se acentuó el hábito de ingerir más azúcar y aceites. Legumbres y vegetales siguen en segundo plano.

“En el consumo tradicional del venezolano había granos. Las caraotas combinadas con cítricos tienen las mismas proteínas que el pollo o la carne. El costo de los granos es accesible, pero hay otro problema asociado: la escasez de gas. Como no se consigue, la gente no come granos, porque no tienen con qué ablandarlos”, apunta.

Según los datos del Centro de Documentación y Análisis Social –Cendas– por lo menos 17 de los 58 productos de la canasta alimentaria básica escasearon en julio. Los datos oficiales sobre la escasez no se divulgan desde abril de este año. En ese mes el Banco Central de Venezuela indicó que un total de 20 alimentos básicos registraron una escasez de 30%.

Nixa Martínez, presidenta del Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Venezuela afirma que en el país se redujo la opción de pensar si lo que se come es saludable o no. Acota que las carencias nutricionales han acentuado las infecciones en poblaciones vulnerables como niños y ancianos. “Ahora vemos afecciones respiratorias que aparecen y reaparecen por tres días cada semana”, indica.

Landaeta-Jiménez relaciona el incremento de los índices de cáncer y de las enfermedades cardiovasculares con la malnutrición. “En Venezuela hay un círculo vicioso que permite que haya desnutrición. Todos los factores los consigues aquí y a ellos hay que agregar la calidad deficiente del agua”. 

Productos dudosos
La escasez de harina de maíz no solo se traduce en la falta de arepas, principal plato de los venezolanos. Los estudios del Instituto Nacional de Nutrición, tras la introducción del producto en 1962, indican que el alimento aporta 15% de las calorías y 11% de las proteínas de la dieta. Por normativa nacional la harina está enriquecida con vitamina A, tiamina, riboflavina, niacina y hierro, lo que equivale a 25% de los nutrientes necesarios para los humanos.  
Landaeta-Jiménez duda de la calidad de los alimentos importados por el gobierno nacional. Asegura que no se cumplen los procesos de certificación por falta de infraestructura. Aceites importados de Uruguay, margarinas y galletas provenientes de otros países de Suramérica tienen alto contenido de grasas trans y sodio, que ya no se consumían en Venezuela debido a un proceso que obligó a los productores nacionales a modernizar la maquinaria para evitar daños a la población. 
“Los cereales deben ser almacenados en condiciones adecuadas. Llegan los barcos a Puerto Cabello y se queda el cereal almacenado por mucho tiempo. El nivel de flatoxinas que emanan es altísimo, a niveles tóxicos. Eso actúa en el hígado igual que una hepatitis C que produce cirrosis. Nadie las detecta porque no hay control de calidad”, afirma. 
Livia Machado, pediatra nutrólogo, coincide con la especialista. Las personas optan por alimentos baratos, pero que incumplen el estándar internacional de seguridad alimentaria. 
“Hay un consumo de alimentos más económicos como harinas procesadas, que no están siendo suplementadas adecuadamente con vitaminas y minerales como establece la OMS, con el fin de prevenir las deficiencias secundarias como la anemia”, apunta. 

Conflicto de bandas por control de drogas encierra a los vecinos

Conflicto de bandas por control de drogas encierra a los vecinos

Carros y fachadas de edificios son blancos constantes de la acción de las bandas que operan en El Valle | Foto: Alexandra Blanco/El Nacional
Carros y fachadas de edificios son blancos constantes de la acción de las bandas que operan en El Valle | Foto: Alexandra Blanco/El Nacional
Las huellas de la violencia se ven a simple vista en fachadas de edificios y rejas. La policía no ha logrado contener a las bandas aun cuando están identificadas
Los grafitis marcan el territorio en la parte baja del sector Cerro Grande del barrio 19 de Abril de la parroquia El Valle. Incluso los funcionarios de Policaracas y de la Policía Nacional respetan las áreas delimitadas por la banda Carro Loco, que mantiene cercados a los vecinos de la zona.
Los miembros del grupo delictivo, integrado por casi 50 jóvenes operan por turnos. Tienen granadas, armas largas y cortas. Se comunican por radios portátiles. Además cuentan con “gariteros”, que son jóvenes entre 14 y 16 años de edad que vigilan la zona para impedir que la banda de "el Lucifer", que controla las calles 3 y 7 de Los Jardines de El Valle, invada sus espacios.
“Aquí los enfrentamientos no tienen hora. Si escuchamos los disparos tenemos que tirarnos al piso. Hay apartamentos que tienen las habitaciones frente al barrio, por lo que a veces es imposible dormir”, relató una vecina del edificio Cerro Grande.
La estructura que tiene Carro Loco en El Valle demuestra el nivel de operatividad que pueden alcanzar las pandillas urbanas. El sociólogo y director del Observatorio Venezolano de la Violencia, Roberto Briceño León, explica la evolución de la criminalidad en los sectores populares: “Anteriormente había tráfico de marihuana. Hoy se venden drogas más fuertes. Las bandas juveniles en la década de los sesenta peleaban con cuchillos y navajas eléctricas, actualmente lo hacen con armas largas. La letalidad ha cambiado. Antes había heridos, ahora hay muertos. Los delincuentes ya no son solo traficantes, empiezan por ser consumidores”.
En la parte de atrás y en varios pisos del edificio Cerro Grande, construido por Marcos Pérez Jiménez en los años cincuenta, se aprecian las perforaciones de las balas que también son visibles en el módulo de Policaracas, ubicado en la parte baja de la residencia.
Un funcionario de ese cuerpo de seguridad, que tiene tres años destacado en esa delegación, explicó que en la parte media del barrio opera la banda de El 70, que al igual que Carro Loco, ubicados en la parte de abajo, se pelean el mercado de la droga con miembros de la banda de "el Lucifer": “Los de El 70 no se enfrentan con Carro Loco porque acordaron respetar sus espacios. La mayoría de los delincuentes son jóvenes. Empiezan como gariteros, que visten shorts y franelillas para desplazarse más rápido y usan bolsos cruzados para distribuir la droga”.
Un cerro que llora balas
La etiqueta #SOSGuarataro es un clamor de los habitantes y vecinos del sector a través de la red social Twitter. Surgió el último fin de semana de julio luego de un tiroteo de varias horas en la zona.
La mayoría de los usuarios advertían que las balas los mantuvieron encerrados en sus casas “atemorizadas por el fuego abierto y perenne”, como lo expresó Bélgica Pedroza. Otros, como Miguel Arturo, cuestionaron que eso ocurriera a solo ocho cuadras del Palacio de Miraflores, y no faltó quien comparara el enfrentamiento con la situación de Medio Oriente.
En la entrada hacia El Calvario por el Paseo Independencia los vecinos hablan con naturalidad de la muerte. “Aquí mataron a una persona en la esquina, pero eso ocurre de vez en cuando, no como en La Loma o en El Tanque donde se disputan territorialidad a tiros durante días”, comenta Marisol Suárez, protegida detrás de las rejas de su negocio.
El enrejado de algunos edificios en la calle Peniche deja a la vista marcas de balas. Hay una bodega y el encargado también atiende detrás de los barrotes. Desde un balcón de un edificio de El Silencio una joven asegura que los funcionarios de la PNB, apostados en la avenida San Martín, cumplen su labor de vigilancia. Sin embargo, otros habitantes de la zona aseguran que los policías, pertenecientes al cuadrante 3 del Patrullaje Inteligente de San Juan, jamás suben a los cerros de El Guarataro, a menos que sea para intervenir en una pelea entre lugareños.
En El Guarataro los funcionarios también tienen identificadas a las bandas, pero admiten que no tienen capacidad para neutralizarlas. Briceño León se lo atribuye a la falta de contención de los cuerpos de seguridad. “En los últimos 10 años ninguna autoridad del gobierno ha podido evitar la expansión de bandas que cada vez operan con mayor impunidad”.

Padres reciclan libros para estirar el presupuesto

Padres reciclan libros para estirar el presupuesto

El desabastecimiento de útiles escolares, dependiendo del producto, estará entre 40% y 60% | Foto: William Dumont/El Nacional
El desabastecimiento de útiles escolares, dependiendo del producto, estará entre 40% y 60% | Foto: William Dumont/El Nacional
Los proveedores reanudaron hace dos semanas el despacho después de seis meses casi paralizados por falta de productos. La cantidad es insuficiente y la venden en pocas horas. Informaron que los textos llegarán en septiembre
 
Este año conseguir los útiles y libros para el periodo escolar 2014-2015 está resultando cuesta arriba. Los representantes recorren las librerías pidiendo presupuestos y preguntando sobre la disponibilidad de los materiales de la lista. No los adquieren porque no hay en inventario o porque su precio se duplicó o triplicó con respecto al año pasado, y no pueden hacer la compra de una sola vez.
Una lista de útiles y textos de primaria pasó de un promedio de 3.000 bolívares a aproximadamente 7.000 bolívares. La de secundaria subió de 3.700 a 8.000 bolívares, dijeron algunas madres que pudieron adquirir los materiales con descuento en las proveedurías de los colegios de sus hijos, pero el monto no incluía los uniformes.
En varias librerías que están ubicadas en Chacao, Los Ruices y El Cafetal vendedoras y encargados señalaron que el precio de la mayoría de los útiles se ha duplicado o triplicado dependiendo del artículo. Una caja de 24 colores varió de 130 bolívares a 380 bolívares, lo que representa un incremento de casi 3 veces su precio. Un cuaderno empastado de 60 bolívares subió a 140 bolívares, un alza de más del doble. Un block de dibujo costaba 22 bolívares y ahora está en 50 bolívares.
El presidente de la Cámara Venezolana de la Industria Educativa y Materiales de Oficina, Luis Scarcioffo, informó que el incremento en los precios de los útiles resulta de la suma de varios factores: inflación acumulada, devaluación del bolívar, el aumento de los impuestos arancelarios calculados ahora en 50 bolívares por dólar, tasa de cambio del Sicad II. También agregan el aumento salarial.
Este año, dijo,  los alumnos no contaron con todos los materiales en julio, fecha en la que usualmente los tenían. El abastecimiento, dependiendo del producto, está entre 40% y 80% porque las divisas las aprobaron tarde y en algunos casos todavía no han sido liquidadas y no han podido importar los insumos para finalizar los procesos de producción.
Aunque los proveedores reanudaron el despacho de útiles hace dos semanas, después de seis meses de casi paralización de las entregas por falta de inventario, las cantidades son insuficientes para esta temporada de alta demanda. “Reparten un bulto de cuadernos para cada tienda, eso se acaba en horas”, aseguró una vendedora de una librería en Los Ruices.

Hábitos que se adaptan
Encargados de varios establecimientos coincidieron en que han recibido infinidad de quejas de las madres por los altos precios y la escasez, pero al día siguiente regresan al establecimiento resignadas. Indicaron que este año cambiaron los hábitos de compra. Los representantes están adquiriendo por parte la lista de útiles o primero la de un hijo y después la del otro. Algunos dicen que reciclarán los textos del hermano o que solo comprarán lo indispensable.
La mayoría de los textos de primaria y secundaria siguen ausentes de los anaqueles de las librerías. De seis editoriales solo dos están despachando las enciclopedias y las que traen se acaban en un día, dijo una vendedora.
La presidente de la Cámara de Editores, Yolanda Cajide, declaró que a pesar de que a principio de año las editoriales presentaron retrasos por falta de papel y tinta, a la fecha se ha subsanado el problema por lo que esperan que el 15 de septiembre las librerías cuenten con todos los textos de preescolar, básica y bachillerato.

TESTIMONIOS
Alejandra Castillo optó por hacer algunos sacrificios en el tipo de artículo que adquiere. "Antes complacía a mi hijo con cuadernos con los súperheroes de moda, pero ahora compro el más barato".
Fabiana Martínez contó que está reciclando libros para estirar el presupuesto familiar.”Los útiles están muy caros. Estoy pidiendo los libros usados a los primos para que mis hijos los utilicen”. 
Pedro Acosta, padre de 2 niños de 10 y 13 años de edad, dijo que aunque en las ferias escolares le salen más económicos los útiles, prefiere comprar en comercios formales porque puede pagar con tarjeta de crédito